Prevención del Fusarium en el cultivo de banano en Guatemala

Por: Hugo Molina Botrán

¿Qué es el Fusarium del banano?

Las plantaciones de banano y plátano, a nivel mundial, presentan un alto riesgo de desaparecer, por la epidemia causada por un hongo del suelo.  Esta variedad de hongo es el Fusarium oxysporum cubense Raza 4 Tropical o conocido como FOC R4T, descubierto en el sudeste asiático a finales de los años 60 y confundido con la Raza 1, la cual causó pérdidas en las plantaciones comerciales de banano de la variedad Gros Michel.  No fue hasta finales de los años 70 que este hongo se logró diferenciar como Raza 4 Tropical, su propagación es mediante el suelo de plantaciones con presencia de este hongo hacia sitios nuevos.  En los años siguientes siguió identificándose en países de Asia como Filipinas, Taiwán, Sumatra y el Pacífico como en Papúa Nueva Guinea e incluso Australia.

En las regiones tropicales de América, según FAO hay aproximadamente 2.23 millones de hectáreas de plantaciones comerciales de banano, representando el 28% de la producción mundial de banano y el 80% de las exportaciones mundiales de esta fruta.  En 2019 el Instituto Colombiano de Agricultura -ICA- comunica la identificación del hongo FOC R4T en La Guajira, una zona de plantaciones comerciales de banano de la variedad Cavendish.  La producción de banano en América representa miles de trabajos permanentes y la proliferación del hongo FOC R4T representaría poner en vulnerabilidad alimentaria a muchas familias de trabajadores bananeros como la disponibilidad de esta fruta en los mercados internacionales.

Acciones de prevención en Guatemala

En Guatemala, el Ministerio de Agricultura en coordinación con el Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria- OIRSA- han establecido los controles preventivos para contener el ingreso del FOC R4T al país.  También los productores de banano y plátano en respectivas asociaciones han participado en la implementación de las estrategias locales en las zonas bananeras, donde predomina la variedad Cavendish. 

Actualmente, se mantienen controles en puertos, aeropuertos y fronteras terrestres del país, evaluando la procedencia de mercancías y de personas de países donde se ha detectado este hongo como un primer círculo de bioseguridad dirigido por OIRSA y el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación; también el MAGA ha coordinado con productores independientes de banano y plátano, simulacros de detección, identificación y contención del hongo en plantaciones comerciales con el objetivo de estar preparados y evitar la proliferación del hongo en el país.

En las plantaciones banano y plátano es recomendable hacer un análisis de riesgos para la identificación de los puntos vulnerables de ingreso de enfermedades del suelo, como puede ser en las llantas de los vehículos del transporte de personal, materias primas, producto empacado y maquinaria pesada y/o agrícola.  Además, reforzar los perímetros de las plantaciones para tener puntos de control de ingreso y egreso de peatonal o vehicular

Es importante que todos los productores de banano y plátano atendamos las recomendaciones e indicaciones de las instituciones nacionales y regionales en sanidad agropecuaria para prevenir la enfermedad causada por el hongo Fusarium oxyspurum cubenses FOC R4T y buscar dar cumplimiento al Acuerdo Gubernativo 7-2020 “Ley de Protección para el cultivo de plátano y el banano en la república de Guatemala

Buenas Prácticas Agrícolas

Hugo Molina Botrán – Las buenas prácticas agrícolas son un conjunto de principios y recomendaciones técnicas que se deben aplicar para garantizar una producción sostenible y sustentable; están enfocadas a una producción agrícola de calidad, cuidado del medio ambiente, temas de higiene, salud y seguridad ocupacional de personal de campo.

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Se recomienda tener un departamento de «Buenas prácticas agrícolas» encargado de regular y verificar la correcta ejecución de labores agrícolas, que el personal cumpla con todas las normas establecidas especialmente al momento de aplicar productos fitosanitarios.
 
En la producción sostenible de palma de aceite el departamento de “Buenas Prácticas Agrícolas” debe verificar las siguientes actividades:
 
1. Manejo integrado de plagas y enfermedades
2. Mantenimiento del cultivo
3. Cosecha
4. Polinización
5. Fertilización
6. Riego
 
Para complementar las buenas prácticas agrícolas existen los criterios operativos, que indican la correcta ejecución de las labores en el campo, enfocados a aumentar la productividad, cuidando el medio ambiente y el bienestar de todos los colaboradores.

 Hugo Molina Botrán. hombre agrícola en el campo, palma de aceite.
Polinización – Buenas prácticas agrícolas. Foto: Hugo Molina Botrán

Ley de protección para el cultivo de plátano y banano en la república de Guatemala

Con relación al tema de riesgo para el cultivo de musáceas, principalmente plátano y banano, ha sido importante el trabajo multisectorial que se ha coordinado a través de instituciones como el Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (OIRSA) y Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA). Producto de esta cooperación fue la aprobación por el Congreso de la República del Decreto Legislativo 7-2020 “Ley de Protección para el cultivo de plátano y banano en la República de Guatemala”.

El objetivo primordial de esta ley hace referencia a lo más importante a considerar en un Plan de Manejo Integrado de Plagas, la prevención. Y en este caso, la severidad debe ser mayor ya que ninguna enfermedad puede poner en riesgo uno de los cultivos más importantes en el país, que genera miles de empleos permanentes y que además es una fruta que conforma la canasta básica alimenticia de los guatemaltecos.

En esta ley se consolidan de forma muy general, principios técnicos y administrativos para la protección de las plantaciones actuales de plátano y banano, y la prevención de ingreso del hongo que causa la enfermedad de marchitez de las musáceas, así como las acciones de contención de la propagación del hongo si este llegara a ingresar al país.

La ley establece como institución responsable del cumplimiento de la protección de todas las plantaciones de plátano y banano en el país, al Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación, quién deberá coordinar con diversas instituciones de gobierno y sectores productores la implementación, operación, monitoreo y cumplimiento de dicha ley. 

Parte de las responsabilidades de todos los guatemaltecos es acatar las recomendaciones contenidas en la ley y su reglamento, especialmente los productores de plátano y banano a nivel nacional, quienes deben cumplir con la elaboración y presentación del Protocolo de Bioseguridad al viceministerio de Sanidad Agropecuaria y Regulaciones o en las delegaciones departamentales de MAGA.

Drenajes agrícolas en el cultivo de palma de aceite.

El cultivo de palma de aceite se encuentra establecido en regiones tropicales en las cuales se tienen altas precipitaciones. En Guatemala se dan eventos de altas precipitaciones durante la época lluviosa los cuales son superiores a los requerimientos hídricos del cultivo, generando condiciones de alta humedad en el suelo.

Los drenajes agrícolas en el cultivo de palma de aceite son la infraestructura necesaria que se requiere para evacuar adecuadamente el exceso de agua sobre la superficie del terreno y en la parte interna del perfil del suelo. Garantizan mantener una adecuada humedad para óptimo el desarrollo, productividad y sanidad del cultivo.

Los drenajes se realizan en zonas en las cuales tienen como característica una topografía plana, altas precipitaciones, la capacidad de infiltración del suelo es baja o el nivel del manto freático se encuentra cercano a la superficie del terreno.

Existen dos tipos de drenajes:

Drenaje superficial: El objetivo es drenar o evacuar el agua acumulada sobre la superficie del terreno la cual ocasiona anegamiento o encharcamiento en las partes más bajas de la topografía.

Drenaje subsuperficial: El objetivo es drenar o evacuar el agua que se encuentra en el perfil interno del suelo, saturando el mismo y afectando el desarrollo radicular del cultivo. Se requiere en zonas donde los niveles freáticos se encuentran cercanos a la superficie del suelo.

El cultivo de palma de aceite requiere de una adecuada humedad en el suelo para suplir sus requerimientos hídricos, al igual que una adecuada aireación y actividad biológica para necesaria en los procesos del sistema radicular. La implementación de drenajes es una practica que permite el control de problemas fitosanitarios como lo son la PC (pudrición de cogollo) en el cultivo de palma de aceite.

La red de drenajes debe planificarse desde el inicio de la plantación como un conjunto que conduzca y evacue el exceso de agua.

La importancia de la calidad del agua durante la aplicación de productos fitosanitarios

La efectividad de un producto agroquímico para el control de plaga, enfermedades o malezas depende de la calidad del agua utilizada durante la mezcla. Dentro de los parámetros a monitorear de manera constante se encuentra el pH y la dureza.

Cada producto agroquímico tiene requerimientos específicos en cuanto a pH y dureza, si el agua utilizada para la mezcla no cumple con estos, debe ser tratada mediante productos correctores de calidad de agua.

Test portátil de medición de dureza del agua.

La dureza del agua es causada principalmente por la presencia de sales de calcio (Ca) y magnesio (Mg), así como otras menos críticas. Un agua dura presenta alta concentración Ca y Mg en contraste con un agua blanda. Las aguas duras disminuyen la efectividad de los productos agroquímicos al reducir su vida media.

El pH del agua indica su nivel de acidez o alcalinidad, está definido por la concentración de iones de hidrogeno (H). El pH influye directamente en la velocidad de degradación de las moléculas de los productos agroquímicos por lo que puede limitar su efectividad.

PHmetro electrónico para medición de pH del agua

El monitoreo de pH y dureza de las fuentes de agua se realiza mediante tiras reactivas o equipos más precisos como los medidores electrónicos o test de dureza los cuales proporcionan valores en tiempo real. Estas evaluaciones de calidad deben ser constantes previo a cada temporada de aplicación.

Los parámetros de pH y dureza obtenidos durante la medición y los requerimientos del producto agroquímico a aplicar indican si existe o no necesidad de corregir la calidad del agua.

Clasificación de dureza del agua según CaCO3 (ppm)

En la siguiente tabla se encuentra la clasificación de aguas acorde al rango de dureza y la acción correctiva a tomar previo a la preparación de mezcla con productos agroquímicos.

Monitoreo ambiental: Cuidado del agua.

Es importante que en una operación agroindustrial se establezcan programas de monitoreo y evaluación de la calidad ambiental, ya que recursos naturales como agua, suelo y atmósfera son importantes y necesarios para la producción. 

Durante el monitoreo ambiental se deben establecer parámetros iniciales como referencia de las condiciones ambientales -LINEA BASE-, y definir una frecuencia y los puntos de monitoreo.

Este tipo de monitoreo debe realizarse para conocer el desempeño ambiental de la operación, identificar oportunidades de mejora a aplicar y generar registros de información disponible para la toma de decisiones en los diferentes niveles de responsabilidad de las empresas.

Es fundamental que, al momento de realizarlo, se cuente con el equipo correcto y, si se harán evaluaciones de forma directa, los equipos que se utilicen deben estar calibrados y cumplir con los periodos de mantenimiento.  

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Por otro lado, si se contratarán empresas especializados en monitoreo ambiental, es importante validar que tengan la acreditación ISO 17025 que aplica a procedimientos operativos estándar de laboratorios. 

Aunque todas las actividades humanas generan un impacto al ambiente, la producción agroindustrial sostenible busca que dichos impactos sean lo menor posible, implementando las medidas de mitigación para mejorar la calidad ambiental. 

Monitoreo del agua

En el caso del agua, su monitoreo se puede realizar en diferentes operaciones agroindustriales, sin embargo, este consiste principalmente en identificar la presencia o ausencia de riesgos biológicos como patógenos que afecten a la planta o en post cosecha que la contaminen, metales pesados, dureza en el agua que reduzcan la eficiencia de acción de algún agroinsumo.

El monitoreo de este recurso para uso humano en las áreas administrativas (sanitarios, duchas, comedores y cocinas) facilita la identificación de riesgos a la salud y la implementación de los sistemas de tratamiento previo al consumo.

Y, en el caso de las aguas residuales, el monitoreo se realiza para evaluar la eficiencia de la planta de tratamiento, identificar y documentar el cumplimiento de los parámetros para la descarga acorde a la legislación vigente.

De acuerdo con los objetivos y metodologías seleccionadas para el monitoreo este puede realizarse tomando muestras simples o compuestas que se analizan en laboratorio, identificando presencia de organismos macro y micro invertebrados, sondas multiparamétricas que incluso pueden estar transmitiendo en tiempo real ciertos parámetros de calidad del agua, como temperatura, concentración de oxígeno y pH.

Conocer la calidad del agua, permite la toma de decisiones correctas, como la aplicación de correctores de pH y/o dureza en las mezclas de aplicación de agroinsumos, así como establecer los controles preventivos para reducir riesgos de ingreso de patógenos a la plantación.

Diseño de fincas nuevas para plátano, banano y palma de aceite

Hugo Molina Botrán – La fase de planificación de una nueva plantación es muy importante para garantizar su éxito, ya que durante este proceso se evalúan aspectos técnicos, económicos y legales. Conocer estos factores permite construir un panorama completo de las condiciones del sitio, disponiendo de elementos para la toma de decisiones, basadas en información generada previo al establecimiento de la plantación.  Dentro de las principales características que se deben tomar en cuenta al momento de diseñar una finca de banano o palma de aceite, destacan la disponibilidad de agua, textura del suelo, pendiente y disponibilidad de mano de obra. 

Al momento de establecer una nueva plantación, ya sea de palma de aceite o de banano, existen varios factores que deben evaluarse previo a invertir, las más importantes son: 

  • Requerimientos legales: Evaluar la certeza de la tenencia de la tierra, para evitar futuros riesgos y garantizar la inversión; e identificar todos los requerimientos de cumplimiento de ley y tramitología, para poder incluirlos en el plan de inversión por si requieren costo, en el cronograma para alinear el cumplimiento con la ejecución del establecimiento y evitar sanciones.
  • Requerimientos edafoclimáticos: Estos requerimientos inicialmente los define el cultivo, por lo que conocerlos permite seleccionar la zona para buscar la finca a evaluar.

La zona climática aporta variables generales de adaptabilidad de un cultivo, ya sea porque hay variedades nativas en la localidad o características semejantes a la procedencia del cultivo a establecer.

Es importante hacer varias evaluaciones en sitio para caracterizar la finca e identificar el potencial de establecimiento de la plantación. Estas evaluaciones van desde la disponibilidad de agua, características físicas de la tierra, como profundidad del suelo, pendientes y pedregosidad; además, es fundamental conocer las características químicas que aportarán información clave para el diseño de un plan de nutrición que sea económicamente viable.

  • Requerimientos sociales: Conocer la demanda de mano de obra y la disponibilidad para laborar en la nueva plantación y el nivel de conocimiento del cultivo o en uno similar para diseñar el programa de capacitación y formación de competencias de los trabajadores.
  • Requerimientos ambientales:

Con relación a las características ambientales que deben tomarse en cuenta al momento de diseñar una nueva finca, destaca la importancia de conocer a profundidad el uso actual de la tierra o incluso anteriores. Es importante que se identifiquen también las condiciones actuales de la finca que puedan afectar al futuro del cultivo. 

La disponibilidad del agua es clave para el desarrollo de las actividades agrícolas, por lo que se recomienda investigar a profundidad los registros históricos de lluvia en la zona. Asimismo, es importante que se realice una evaluación de riesgo de inundaciones en la ubicación del área de futura plantación para proteger la inversión. 

Por otro lado, existe una serie de medidas sanitarias que deben considerarse al momento de diseñar una finca nueva, las cuales, se orientan en dos aspectos, el área de cultivo y las personas que laborarán en la plantación: 

  • Sanidad del cultivo: Se debe realizar una evaluación sobre la presencia de hongos en el suelo que puedan afectar las raíces jóvenes de la futura plantación, así como los registros de plagas que puedan dañar el cultivo, para evaluar el diseño e inclusión en las labores de establecimiento del manejo biológico propiciando la reproducción de insectos benéficos que regulen poblaciones de insectos que pueden ser plaga o vectores de enfermedades. La calidad del agua es fundamental, para que no lleguen patógenos por medio del abastecimiento del agua para riego.

Si la zona donde se establecerá la nueva plantación está caracterizada como riesgosa a alguna enfermedad o incluso períodos de sequía, debe buscarse una semilla que sea tolerante o resistente a determinada enfermedad y adaptable a la varianza climática resistente a estrés hídrico.

  • Sanidad del personal: El cuidado del personal operativo es un elemento para considerar en los programas de trabajo, tanto para la prevención de enfermedades ocupacionales, accidentes laborales, como también enfermedades estacionales transmitidas por un vector.  Implementar controles y medidas sanitarias preventivas deben ser incluidas en los programas de buenas prácticas operativas de la nueva plantación.

Fusarium, hongo que afecta el banano.

Hugo Molina Botrán

Fusarium es un tipo de hongo que ingresa a la planta a través de las raíces y se desarrolla en los conductos vasculares, generando taponamiento e impidiendo que fluyan aguas y nutrientes, provocando así la muerte de la planta. 

La proliferación de este patógeno sucede debido a condiciones de alta humedad y temperaturas de suelo de alrededor de 20°. Este hongo habita en el suelo, en restos de cultivo y en plantas vivas, y de este modo se disemina. La maquinaria agrícola también puede acarrear el inóculo de esta enfermedad. 

Los principales síntomas que permiten detectar que una planta está contaminada, son el marchitamiento de hojas, ya que se tornan de color amarillo. Las hojas bajeras comienzan a perder firmeza, además, se afecta el sistema vascular y al cortar el tallo longitudinalmente se observan manchas de color marrón oscuro o café. Antes de que la planta madure, varias hojas se amarillean y marchitan, afectando el desarrollo de los frutos y el crecimiento de la planta en general. Lamentablemente, cuando se manifiestan los síntomas, la enfermedad ya se encuentra bastante avanzada y no se puede hacer nada para rescatar la planta. 

Foto: Prensa Libre

Hasta el momento aún no se ha identificado un producto químico o mecanismo que logre el control o erradicación de este patógeno, que se identificó hace más de 30 años en el sudeste asiático. En la actualidad, únicamente se aplican controles preventivos y de convivencia con el patógeno, por lo que es importante cumplir con los protocolos nacionales, sectoriales regionales y empresariales para evitar el ingreso del fusarium al país, a los territorios bananeros y en especial a las fincas de producción. 

Para prevenir este tipo de patógeno es importante que se establezcan planes de contingencia sanitaria, que permitan definir los protocolos de bioseguridad en las plantaciones. La transmisión de esta enfermedad principalmente es por suelo o tierra que proviene de cultivos infectadas. 

Para proteger las plantaciones guatemaltecas, se cuenta con un Plan Nacional de Contingencia para evitar que ingrese el Fusarium, que es coordinado por el Ministerio de Agricultura Ganadería y Alimentación (MAGA) con el acompañamiento del Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (OIRSA), quienes han implementado controles en fronteras, puertos y aeropuertos para evitar el ingreso de equipo y maquinaria procedente de los países donde el hongo está presente sin un protocolo de desinfección y certificación de ausencia del hongo.

Por otro lado, en los aeropuertos se implementó un control hacia pasajeros, equipajes y paquetería que provenga de los países identificados con riesgo. A nivel empresarial se coordinan acciones entre las empresas productoras y las exportadoras para que los equipos fríos en los que se exporta el banano sean exclusivos para Guatemala, reduciendo así los riesgos de contaminación cruzada. 

Las principales medidas de prevención para prevenir la propagación del fusarium son:

  • Uso de semilla con certificado de inocuidad y libre del patógeno.
  • Control de ingresos a los terrenos (un solo ingreso y sola salida).
  • Uso de ropa, equipos y maquinaria exclusivos dentro de la finca.
  • Unidades de desinfección (rodaluvios para vehículos y pediluvios para ingreso de personas).
  • Establecimiento de barreras vivas en el perímetro de la plantación.
  • Monitoreo y prevención de ingreso de animales domésticos.

Asimismo, para la contención de esta enfermedad, es fundamental que se apoyen a las instituciones de gobierno que tienen a su cargo el Plan Nacional. Por otro lado, también es importante que los empresarios adopten las medidas de prevención recomendadas, ya que es un padecimiento devastador para cualquier plantación de banano o de las variedades comerciales e incluso nativas del país. 

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Otro de los peligros que puede causar la proliferación de este hongo en plantaciones de banano, es que puede generar pérdidas totales de la producción, poniendo en riesgo la economía de las empresas. En el caso del banano, se pone en riesgo el abastecimiento de esta fruta en el mercado, siendo esta una de las más consumida a nivel mundial.

Implementación de plantas nectaríferas para el control biológico de plagas

Se denominan plantas nectaríferas a todas las flores con glándulas que secretan néctar o azucares, los cuales atraen insectos y otros animales.

La implementación de plantas nectaríferas se realiza con el objetivo de generar alimento y un ambiente adecuado para incrementar y conservar las distintas especies de insectos benéficos, que contribuyen al control natural de plagas de insectos de palma de aceite.

Este tipo de plantas proporcionan hábitat a una diversidad de insectos benéficos, que ayudan a controlar de forma natural, las plagas que producen daños de importancia económica en el cultivo de palma de aceite. Gracias a este tipo de plantas, se logra minimizar el uso de productos fitosanitarios, convirtiéndose una práctica amigable con el medio ambiente.

Caesalpinia pulcherrima (L.) Sw

En las plantaciones, es fundamental propiciar una diversidad de plantas nectaríferas para un control biológico de plagas mediante insectos parasitoides y depredadores.

Por otro lado, las plantas nectaríferas como acompañantes en los ecosistemas han demostrado un efecto positivo al proveer a la fauna benéfica, especialmente a los parasitoides, néctares con diferentes tipos de azúcares, esenciales para su supervivencia, fecundidad y eficacia, para generar equilibrio ecológico entre insectos. 

Empresas guatemaltecas que se dedican al cultivo de palma de aceite, siembran las plantas nectaríferas distribuidas en la plantación por ejemplo en los bordes de lotes, en espacios vacíos dejados por palmas muertas etc., convirtiéndose en una práctica importante en las plantaciones, que está orientada a recuperar la biodiversidad.                                                                                                                                                  

Entre las especies nectaríferas podemos mencionar: Barajo (Cassia reticulata L.), Escobillo (Sida rhombifolia L.), Cadillo de Perro (Urena lobata L.), Chipilín (Crotalaría sp), Pata de perro (Urena trilobata), Cinco Negritos (Lantana cámara), Lavaplatos (Solanum torvum sw.), Cola de alacrán (Heliotropium indicum L.) y Madre cacao (Gliricidia sepium).

Hugo Molina Botrán, Caesalpinia pulcherrima (L.) Sw
Caesalpinia pulcherrima (L.) Sw

Inocuidad en los procesos de empaque.

El manejo de postcosecha es el proceso en el que se adecúa un producto para la presentación a los mercados y consumidores. Sin embargo, de poco sirve que un producto tenga muy buena presentación si en las evaluaciones de calidad e inocuidad se identifican riesgos como la presencia de patógenos. La implementación de protocolos de inocuidad, buscan asegurar la calidad del producto a empacar, reduciendo riesgos de contaminación biológica, física o química.

Algunos procesos de aseguramiento de inocuidad también benefician el aspecto de calidad de los productos, tal es el caso de los procesos de inmersión en tanques y exposición a temperatura para cerrar poros y evitar que los productos sean hospederos de patógenos. Estos tratamientos reducen la exhalación de gases de maduración y alarga por unos días más el periodo de vida del producto.

Dentro de las principales características que deben tener los empaques de alimentos, se destaca que deben ser proveídos por empresas especializadas, que operen bajo estrictas normas de bioseguridad e inocuidad, ya que tanto los materiales como el empaque final deben ser para uso en alimentos.

Inocuidad en los procesos de empaque
Inocuidad en los procesos de empaque.

En Guatemala, para regular las acciones de inocuidad, el Código de Salud y el Ministerio de Agricultura, han establecido prácticas de manufactura que deben seguir las empresas dedicadas a la producción de materiales de empaque para la industria alimentaria.  

En la planta postcosecha, los materiales de empaque deberán ser almacenados en una bodega exclusiva, de manera que se evite tener contacto con substancias químicas y otros equipos o herramientas para prevenir la contaminación cruzada.

Según los análisis de riesgo, todas las superficies que puedan llegar a tener contacto con el producto ya sea directa o indirectamente, se clasifican en cuatro zonas:

  • Zona 1: Son todos los materiales que tendrán contacto directo con el producto, incluso manos de los operadores de empaque.
  • Zona 2: Áreas que están colindantes a la zona uno y que son el principal riesgo de contaminación cruzada, si no se limpian y desinfectan de manera adecuada.
  • Zona 3: Son áreas alejadas a la operación continua, pero que los operadores tienen acceso a ellas como los pisos y columnas de infraestructura postcosecha.
  • Zona 4: Es la infraestructura del área postcosecha, indispensable que se identifique la frecuencia, para realizar los procesos de limpieza y desinfección, así como los protocolos preventivos. En el exterior, debe evitarse el crecimiento de malezas para que no sean hospederos de insectos o animales rastreros; también se debe evitar el crecimiento de árboles en el perímetro cercano para reducir el riesgo de insectos voladores y pájaros que puedan ingresar hacia los techos de plantas post cosecha.

Es fundamental que se mantenga un estricto control en las buenas prácticas de higiene, tanto las aplicadas por el personal de empaque, como en los controles de limpieza y almacenaje. Para prevenir riesgos, es importante mantener al día los programas de mantenimiento y las acciones de inocuidad alimentaria, como: limpieza, mantenimiento en general y control de plagas. 

Inocuidad en los procesos de empaque
Hugo Molina Botrán habla sobre inocuidad en los procesos de empaque

Inocuidad en el campo de siembra de banano

La inocuidad alimentaria es un factor indispensable para mantener la higiene en la operación agrícola de producción de alimentos, sobre todo, en aquellos que se consumen sin ningún proceso industrial o que están frescos.  Su mal manejo puede ocasionar problemas de salud, de forma directa o indirecta, ya que podría convertirse en un foco de contaminación cruzada en instalaciones de empaque o procesamiento. Las buenas prácticas de higiene en la agricultura son el primer paso para resguardar la salud de los consumidores.

Es importante que los productores agrícolas se apeguen a los requerimientos del mercado para planificar sus operaciones. Por su parte, los mercados son cada vez más exigentes con los controles de trazabilidad, especificaciones técnicas de producción y criterios de calidad, como tamaño, color, dulzura y protocolos de inocuidad.

Con relación a la producción de alimentos, la inocuidad es un elemento vital. Las buenas prácticas de higiene deben consolidarse en un sistema de bioseguridad o inocuidad acorde a la evaluación de los riesgos. Dicha evaluación, se realiza para poder hacer una reducción de cualquier exposición de contaminación de patógenos en el producto a cosechar, y abarca aspectos biológicos, físicos y químicos.

En el caso del banano, su cultivo debe ser producido a campo abierto y requiere la implementación de un sistema de inocuidad que contemple las siguientes acciones:

  • Prácticas de higiene del personal operativo.
  • Procedimientos de inspección en la calidad de agua para irrigación.
  • Inspección de la vida silvestre y/o animales domésticos.
  • Implementación de estrategias de protección de los productos a cosechar.

La inocuidad en el campo de siembra de banano beneficia y da tranquilidad a los consumidores, ya que les da la garantía de que los productos que llevará a su casa para consumo familiar son seguros.

En Guatemala, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA), es el encargado de las regulaciones sobre las prácticas de producción en campo.  Asimismo, existe la iniciativa Global GAP, que contribuye en la sistematización de las buenas prácticas de producción de campo y permite que sean implementadas por los agricultores. undefined