Buenas Prácticas Agrícolas

Hugo Molina Botrán – Las buenas prácticas agrícolas son un conjunto de principios y recomendaciones técnicas que se deben aplicar para garantizar una producción sostenible y sustentable; están enfocadas a una producción agrícola de calidad, cuidado del medio ambiente, temas de higiene, salud y seguridad ocupacional de personal de campo.

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Se recomienda tener un departamento de «Buenas prácticas agrícolas» encargado de regular y verificar la correcta ejecución de labores agrícolas, que el personal cumpla con todas las normas establecidas especialmente al momento de aplicar productos fitosanitarios.
 
En la producción sostenible de palma de aceite el departamento de “Buenas Prácticas Agrícolas” debe verificar las siguientes actividades:
 
1. Manejo integrado de plagas y enfermedades
2. Mantenimiento del cultivo
3. Cosecha
4. Polinización
5. Fertilización
6. Riego
 
Para complementar las buenas prácticas agrícolas existen los criterios operativos, que indican la correcta ejecución de las labores en el campo, enfocados a aumentar la productividad, cuidando el medio ambiente y el bienestar de todos los colaboradores.

 Hugo Molina Botrán. hombre agrícola en el campo, palma de aceite.
Polinización – Buenas prácticas agrícolas. Foto: Hugo Molina Botrán

La importancia de la calidad del agua durante la aplicación de productos fitosanitarios

La efectividad de un producto agroquímico para el control de plaga, enfermedades o malezas depende de la calidad del agua utilizada durante la mezcla. Dentro de los parámetros a monitorear de manera constante se encuentra el pH y la dureza.

Cada producto agroquímico tiene requerimientos específicos en cuanto a pH y dureza, si el agua utilizada para la mezcla no cumple con estos, debe ser tratada mediante productos correctores de calidad de agua.

Test portátil de medición de dureza del agua.

La dureza del agua es causada principalmente por la presencia de sales de calcio (Ca) y magnesio (Mg), así como otras menos críticas. Un agua dura presenta alta concentración Ca y Mg en contraste con un agua blanda. Las aguas duras disminuyen la efectividad de los productos agroquímicos al reducir su vida media.

El pH del agua indica su nivel de acidez o alcalinidad, está definido por la concentración de iones de hidrogeno (H). El pH influye directamente en la velocidad de degradación de las moléculas de los productos agroquímicos por lo que puede limitar su efectividad.

PHmetro electrónico para medición de pH del agua

El monitoreo de pH y dureza de las fuentes de agua se realiza mediante tiras reactivas o equipos más precisos como los medidores electrónicos o test de dureza los cuales proporcionan valores en tiempo real. Estas evaluaciones de calidad deben ser constantes previo a cada temporada de aplicación.

Los parámetros de pH y dureza obtenidos durante la medición y los requerimientos del producto agroquímico a aplicar indican si existe o no necesidad de corregir la calidad del agua.

Clasificación de dureza del agua según CaCO3 (ppm)

En la siguiente tabla se encuentra la clasificación de aguas acorde al rango de dureza y la acción correctiva a tomar previo a la preparación de mezcla con productos agroquímicos.

Monitoreo ambiental: Cuidado del agua.

Es importante que en una operación agroindustrial se establezcan programas de monitoreo y evaluación de la calidad ambiental, ya que recursos naturales como agua, suelo y atmósfera son importantes y necesarios para la producción. 

Durante el monitoreo ambiental se deben establecer parámetros iniciales como referencia de las condiciones ambientales -LINEA BASE-, y definir una frecuencia y los puntos de monitoreo.

Este tipo de monitoreo debe realizarse para conocer el desempeño ambiental de la operación, identificar oportunidades de mejora a aplicar y generar registros de información disponible para la toma de decisiones en los diferentes niveles de responsabilidad de las empresas.

Es fundamental que, al momento de realizarlo, se cuente con el equipo correcto y, si se harán evaluaciones de forma directa, los equipos que se utilicen deben estar calibrados y cumplir con los periodos de mantenimiento.  

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Por otro lado, si se contratarán empresas especializados en monitoreo ambiental, es importante validar que tengan la acreditación ISO 17025 que aplica a procedimientos operativos estándar de laboratorios. 

Aunque todas las actividades humanas generan un impacto al ambiente, la producción agroindustrial sostenible busca que dichos impactos sean lo menor posible, implementando las medidas de mitigación para mejorar la calidad ambiental. 

Monitoreo del agua

En el caso del agua, su monitoreo se puede realizar en diferentes operaciones agroindustriales, sin embargo, este consiste principalmente en identificar la presencia o ausencia de riesgos biológicos como patógenos que afecten a la planta o en post cosecha que la contaminen, metales pesados, dureza en el agua que reduzcan la eficiencia de acción de algún agroinsumo.

El monitoreo de este recurso para uso humano en las áreas administrativas (sanitarios, duchas, comedores y cocinas) facilita la identificación de riesgos a la salud y la implementación de los sistemas de tratamiento previo al consumo.

Y, en el caso de las aguas residuales, el monitoreo se realiza para evaluar la eficiencia de la planta de tratamiento, identificar y documentar el cumplimiento de los parámetros para la descarga acorde a la legislación vigente.

De acuerdo con los objetivos y metodologías seleccionadas para el monitoreo este puede realizarse tomando muestras simples o compuestas que se analizan en laboratorio, identificando presencia de organismos macro y micro invertebrados, sondas multiparamétricas que incluso pueden estar transmitiendo en tiempo real ciertos parámetros de calidad del agua, como temperatura, concentración de oxígeno y pH.

Conocer la calidad del agua, permite la toma de decisiones correctas, como la aplicación de correctores de pH y/o dureza en las mezclas de aplicación de agroinsumos, así como establecer los controles preventivos para reducir riesgos de ingreso de patógenos a la plantación.

Diseño de fincas nuevas para plátano, banano y palma de aceite

Hugo Molina Botrán – La fase de planificación de una nueva plantación es muy importante para garantizar su éxito, ya que durante este proceso se evalúan aspectos técnicos, económicos y legales. Conocer estos factores permite construir un panorama completo de las condiciones del sitio, disponiendo de elementos para la toma de decisiones, basadas en información generada previo al establecimiento de la plantación.  Dentro de las principales características que se deben tomar en cuenta al momento de diseñar una finca de banano o palma de aceite, destacan la disponibilidad de agua, textura del suelo, pendiente y disponibilidad de mano de obra. 

Al momento de establecer una nueva plantación, ya sea de palma de aceite o de banano, existen varios factores que deben evaluarse previo a invertir, las más importantes son: 

  • Requerimientos legales: Evaluar la certeza de la tenencia de la tierra, para evitar futuros riesgos y garantizar la inversión; e identificar todos los requerimientos de cumplimiento de ley y tramitología, para poder incluirlos en el plan de inversión por si requieren costo, en el cronograma para alinear el cumplimiento con la ejecución del establecimiento y evitar sanciones.
  • Requerimientos edafoclimáticos: Estos requerimientos inicialmente los define el cultivo, por lo que conocerlos permite seleccionar la zona para buscar la finca a evaluar.

La zona climática aporta variables generales de adaptabilidad de un cultivo, ya sea porque hay variedades nativas en la localidad o características semejantes a la procedencia del cultivo a establecer.

Es importante hacer varias evaluaciones en sitio para caracterizar la finca e identificar el potencial de establecimiento de la plantación. Estas evaluaciones van desde la disponibilidad de agua, características físicas de la tierra, como profundidad del suelo, pendientes y pedregosidad; además, es fundamental conocer las características químicas que aportarán información clave para el diseño de un plan de nutrición que sea económicamente viable.

  • Requerimientos sociales: Conocer la demanda de mano de obra y la disponibilidad para laborar en la nueva plantación y el nivel de conocimiento del cultivo o en uno similar para diseñar el programa de capacitación y formación de competencias de los trabajadores.
  • Requerimientos ambientales:

Con relación a las características ambientales que deben tomarse en cuenta al momento de diseñar una nueva finca, destaca la importancia de conocer a profundidad el uso actual de la tierra o incluso anteriores. Es importante que se identifiquen también las condiciones actuales de la finca que puedan afectar al futuro del cultivo. 

La disponibilidad del agua es clave para el desarrollo de las actividades agrícolas, por lo que se recomienda investigar a profundidad los registros históricos de lluvia en la zona. Asimismo, es importante que se realice una evaluación de riesgo de inundaciones en la ubicación del área de futura plantación para proteger la inversión. 

Por otro lado, existe una serie de medidas sanitarias que deben considerarse al momento de diseñar una finca nueva, las cuales, se orientan en dos aspectos, el área de cultivo y las personas que laborarán en la plantación: 

  • Sanidad del cultivo: Se debe realizar una evaluación sobre la presencia de hongos en el suelo que puedan afectar las raíces jóvenes de la futura plantación, así como los registros de plagas que puedan dañar el cultivo, para evaluar el diseño e inclusión en las labores de establecimiento del manejo biológico propiciando la reproducción de insectos benéficos que regulen poblaciones de insectos que pueden ser plaga o vectores de enfermedades. La calidad del agua es fundamental, para que no lleguen patógenos por medio del abastecimiento del agua para riego.

Si la zona donde se establecerá la nueva plantación está caracterizada como riesgosa a alguna enfermedad o incluso períodos de sequía, debe buscarse una semilla que sea tolerante o resistente a determinada enfermedad y adaptable a la varianza climática resistente a estrés hídrico.

  • Sanidad del personal: El cuidado del personal operativo es un elemento para considerar en los programas de trabajo, tanto para la prevención de enfermedades ocupacionales, accidentes laborales, como también enfermedades estacionales transmitidas por un vector.  Implementar controles y medidas sanitarias preventivas deben ser incluidas en los programas de buenas prácticas operativas de la nueva plantación.

Fusarium, hongo que afecta el banano.

Hugo Molina Botrán

Fusarium es un tipo de hongo que ingresa a la planta a través de las raíces y se desarrolla en los conductos vasculares, generando taponamiento e impidiendo que fluyan aguas y nutrientes, provocando así la muerte de la planta. 

La proliferación de este patógeno sucede debido a condiciones de alta humedad y temperaturas de suelo de alrededor de 20°. Este hongo habita en el suelo, en restos de cultivo y en plantas vivas, y de este modo se disemina. La maquinaria agrícola también puede acarrear el inóculo de esta enfermedad. 

Los principales síntomas que permiten detectar que una planta está contaminada, son el marchitamiento de hojas, ya que se tornan de color amarillo. Las hojas bajeras comienzan a perder firmeza, además, se afecta el sistema vascular y al cortar el tallo longitudinalmente se observan manchas de color marrón oscuro o café. Antes de que la planta madure, varias hojas se amarillean y marchitan, afectando el desarrollo de los frutos y el crecimiento de la planta en general. Lamentablemente, cuando se manifiestan los síntomas, la enfermedad ya se encuentra bastante avanzada y no se puede hacer nada para rescatar la planta. 

Foto: Prensa Libre

Hasta el momento aún no se ha identificado un producto químico o mecanismo que logre el control o erradicación de este patógeno, que se identificó hace más de 30 años en el sudeste asiático. En la actualidad, únicamente se aplican controles preventivos y de convivencia con el patógeno, por lo que es importante cumplir con los protocolos nacionales, sectoriales regionales y empresariales para evitar el ingreso del fusarium al país, a los territorios bananeros y en especial a las fincas de producción. 

Para prevenir este tipo de patógeno es importante que se establezcan planes de contingencia sanitaria, que permitan definir los protocolos de bioseguridad en las plantaciones. La transmisión de esta enfermedad principalmente es por suelo o tierra que proviene de cultivos infectadas. 

Para proteger las plantaciones guatemaltecas, se cuenta con un Plan Nacional de Contingencia para evitar que ingrese el Fusarium, que es coordinado por el Ministerio de Agricultura Ganadería y Alimentación (MAGA) con el acompañamiento del Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (OIRSA), quienes han implementado controles en fronteras, puertos y aeropuertos para evitar el ingreso de equipo y maquinaria procedente de los países donde el hongo está presente sin un protocolo de desinfección y certificación de ausencia del hongo.

Por otro lado, en los aeropuertos se implementó un control hacia pasajeros, equipajes y paquetería que provenga de los países identificados con riesgo. A nivel empresarial se coordinan acciones entre las empresas productoras y las exportadoras para que los equipos fríos en los que se exporta el banano sean exclusivos para Guatemala, reduciendo así los riesgos de contaminación cruzada. 

Las principales medidas de prevención para prevenir la propagación del fusarium son:

  • Uso de semilla con certificado de inocuidad y libre del patógeno.
  • Control de ingresos a los terrenos (un solo ingreso y sola salida).
  • Uso de ropa, equipos y maquinaria exclusivos dentro de la finca.
  • Unidades de desinfección (rodaluvios para vehículos y pediluvios para ingreso de personas).
  • Establecimiento de barreras vivas en el perímetro de la plantación.
  • Monitoreo y prevención de ingreso de animales domésticos.

Asimismo, para la contención de esta enfermedad, es fundamental que se apoyen a las instituciones de gobierno que tienen a su cargo el Plan Nacional. Por otro lado, también es importante que los empresarios adopten las medidas de prevención recomendadas, ya que es un padecimiento devastador para cualquier plantación de banano o de las variedades comerciales e incluso nativas del país. 

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Otro de los peligros que puede causar la proliferación de este hongo en plantaciones de banano, es que puede generar pérdidas totales de la producción, poniendo en riesgo la economía de las empresas. En el caso del banano, se pone en riesgo el abastecimiento de esta fruta en el mercado, siendo esta una de las más consumida a nivel mundial.

Implementación de plantas nectaríferas para el control biológico de plagas

Se denominan plantas nectaríferas a todas las flores con glándulas que secretan néctar o azucares, los cuales atraen insectos y otros animales.

La implementación de plantas nectaríferas se realiza con el objetivo de generar alimento y un ambiente adecuado para incrementar y conservar las distintas especies de insectos benéficos, que contribuyen al control natural de plagas de insectos de palma de aceite.

Este tipo de plantas proporcionan hábitat a una diversidad de insectos benéficos, que ayudan a controlar de forma natural, las plagas que producen daños de importancia económica en el cultivo de palma de aceite. Gracias a este tipo de plantas, se logra minimizar el uso de productos fitosanitarios, convirtiéndose una práctica amigable con el medio ambiente.

Caesalpinia pulcherrima (L.) Sw

En las plantaciones, es fundamental propiciar una diversidad de plantas nectaríferas para un control biológico de plagas mediante insectos parasitoides y depredadores.

Por otro lado, las plantas nectaríferas como acompañantes en los ecosistemas han demostrado un efecto positivo al proveer a la fauna benéfica, especialmente a los parasitoides, néctares con diferentes tipos de azúcares, esenciales para su supervivencia, fecundidad y eficacia, para generar equilibrio ecológico entre insectos. 

Empresas guatemaltecas que se dedican al cultivo de palma de aceite, siembran las plantas nectaríferas distribuidas en la plantación por ejemplo en los bordes de lotes, en espacios vacíos dejados por palmas muertas etc., convirtiéndose en una práctica importante en las plantaciones, que está orientada a recuperar la biodiversidad.                                                                                                                                                  

Entre las especies nectaríferas podemos mencionar: Barajo (Cassia reticulata L.), Escobillo (Sida rhombifolia L.), Cadillo de Perro (Urena lobata L.), Chipilín (Crotalaría sp), Pata de perro (Urena trilobata), Cinco Negritos (Lantana cámara), Lavaplatos (Solanum torvum sw.), Cola de alacrán (Heliotropium indicum L.) y Madre cacao (Gliricidia sepium).

Hugo Molina Botrán, Caesalpinia pulcherrima (L.) Sw
Caesalpinia pulcherrima (L.) Sw

Inocuidad en los procesos de empaque.

El manejo de postcosecha es el proceso en el que se adecúa un producto para la presentación a los mercados y consumidores. Sin embargo, de poco sirve que un producto tenga muy buena presentación si en las evaluaciones de calidad e inocuidad se identifican riesgos como la presencia de patógenos. La implementación de protocolos de inocuidad, buscan asegurar la calidad del producto a empacar, reduciendo riesgos de contaminación biológica, física o química.

Algunos procesos de aseguramiento de inocuidad también benefician el aspecto de calidad de los productos, tal es el caso de los procesos de inmersión en tanques y exposición a temperatura para cerrar poros y evitar que los productos sean hospederos de patógenos. Estos tratamientos reducen la exhalación de gases de maduración y alarga por unos días más el periodo de vida del producto.

Dentro de las principales características que deben tener los empaques de alimentos, se destaca que deben ser proveídos por empresas especializadas, que operen bajo estrictas normas de bioseguridad e inocuidad, ya que tanto los materiales como el empaque final deben ser para uso en alimentos.

Inocuidad en los procesos de empaque
Inocuidad en los procesos de empaque.

En Guatemala, para regular las acciones de inocuidad, el Código de Salud y el Ministerio de Agricultura, han establecido prácticas de manufactura que deben seguir las empresas dedicadas a la producción de materiales de empaque para la industria alimentaria.  

En la planta postcosecha, los materiales de empaque deberán ser almacenados en una bodega exclusiva, de manera que se evite tener contacto con substancias químicas y otros equipos o herramientas para prevenir la contaminación cruzada.

Según los análisis de riesgo, todas las superficies que puedan llegar a tener contacto con el producto ya sea directa o indirectamente, se clasifican en cuatro zonas:

  • Zona 1: Son todos los materiales que tendrán contacto directo con el producto, incluso manos de los operadores de empaque.
  • Zona 2: Áreas que están colindantes a la zona uno y que son el principal riesgo de contaminación cruzada, si no se limpian y desinfectan de manera adecuada.
  • Zona 3: Son áreas alejadas a la operación continua, pero que los operadores tienen acceso a ellas como los pisos y columnas de infraestructura postcosecha.
  • Zona 4: Es la infraestructura del área postcosecha, indispensable que se identifique la frecuencia, para realizar los procesos de limpieza y desinfección, así como los protocolos preventivos. En el exterior, debe evitarse el crecimiento de malezas para que no sean hospederos de insectos o animales rastreros; también se debe evitar el crecimiento de árboles en el perímetro cercano para reducir el riesgo de insectos voladores y pájaros que puedan ingresar hacia los techos de plantas post cosecha.

Es fundamental que se mantenga un estricto control en las buenas prácticas de higiene, tanto las aplicadas por el personal de empaque, como en los controles de limpieza y almacenaje. Para prevenir riesgos, es importante mantener al día los programas de mantenimiento y las acciones de inocuidad alimentaria, como: limpieza, mantenimiento en general y control de plagas. 

Inocuidad en los procesos de empaque
Hugo Molina Botrán habla sobre inocuidad en los procesos de empaque

Inocuidad en el campo de siembra de banano

La inocuidad alimentaria es un factor indispensable para mantener la higiene en la operación agrícola de producción de alimentos, sobre todo, en aquellos que se consumen sin ningún proceso industrial o que están frescos.  Su mal manejo puede ocasionar problemas de salud, de forma directa o indirecta, ya que podría convertirse en un foco de contaminación cruzada en instalaciones de empaque o procesamiento. Las buenas prácticas de higiene en la agricultura son el primer paso para resguardar la salud de los consumidores.

Es importante que los productores agrícolas se apeguen a los requerimientos del mercado para planificar sus operaciones. Por su parte, los mercados son cada vez más exigentes con los controles de trazabilidad, especificaciones técnicas de producción y criterios de calidad, como tamaño, color, dulzura y protocolos de inocuidad.

Con relación a la producción de alimentos, la inocuidad es un elemento vital. Las buenas prácticas de higiene deben consolidarse en un sistema de bioseguridad o inocuidad acorde a la evaluación de los riesgos. Dicha evaluación, se realiza para poder hacer una reducción de cualquier exposición de contaminación de patógenos en el producto a cosechar, y abarca aspectos biológicos, físicos y químicos.

En el caso del banano, su cultivo debe ser producido a campo abierto y requiere la implementación de un sistema de inocuidad que contemple las siguientes acciones:

  • Prácticas de higiene del personal operativo.
  • Procedimientos de inspección en la calidad de agua para irrigación.
  • Inspección de la vida silvestre y/o animales domésticos.
  • Implementación de estrategias de protección de los productos a cosechar.

La inocuidad en el campo de siembra de banano beneficia y da tranquilidad a los consumidores, ya que les da la garantía de que los productos que llevará a su casa para consumo familiar son seguros.

En Guatemala, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA), es el encargado de las regulaciones sobre las prácticas de producción en campo.  Asimismo, existe la iniciativa Global GAP, que contribuye en la sistematización de las buenas prácticas de producción de campo y permite que sean implementadas por los agricultores. undefined

Conservación de los suelos en las plantaciones de palma de aceite

Hugo Molina Botrán – La conservación de suelos es el conjunto de prácticas que permiten reducir la erosión a niveles tolerables o cercanos a la tasa de formación, minimizando el impacto de las labores agrícolas. Dentro de los principales beneficios que tiene para el cultivo de palma de aceite las practicas de conservación, destaca: Incremento de materia orgánica, conservación de fertilidad y aumento de la tasa de infiltración. 

La degradación del suelo se define como la disminución total o parcial de su capacidad productiva del suelo, lo que afecta sus propiedades físicas, químicas y biológicas.  Debido a su lenta regeneración natural, se considera como un recurso no renovable.  

Desarrollo rural con palma de aceite

Esta degradación afecta de diversas formas el cultivo de palma de aceite, ya que reduce los rendimientos, aumenta la dependencia de fertilizantes y existe mayor escorrentía pluvial, lo que se traduce en una reducción de aprovechamiento del agua. 

Es indispensable que las agroindustrias adopten prácticas de conservación del suelo. Aunque la erosión es un proceso normal de la naturaleza y forma parte de la regeneración del suelo, es importante que se le brinde un manejo adecuado, que mejore su fertilidad, estructura física y actividad biológica. 

Se aplican diferentes métodos para poder conservar este recurso en el cultivo de palma de aceite, entre ellos:

  • Cultivos de cobertura.
  • Disposición de residuos de cosecha en sentido perpendicular a la pendiente del terreno.
  • Incorporación de raquis y compost.
la palma de aceite en Guatemala y sus beneficios, Hugo Molina Botrán empresario.

Esquemas de certificaciones en palma y banano

Hugo Molina Botrán

Las normas o esquemas de certificación, además de ser un requerimiento específico del mercado, surgen como lineamientos para la homologación de procesos productivos que facilitan, tanto a las empresas productoras como a los comercializadores y distribuidores.

Existen una gran cantidad de normas de certificación generadas por diferentes organizaciones acreditadoras que buscan la estandarización de los procesos en distintos giros productivos, una norma básica y de las más empleadas es la ISO 9001que se basa en un sistema de gestión de calidad para dar cumplimiento de los procesos operativos estándar documentados dentro de la organización.

Sin importar si se trata de palma o banano, estos esquemas aportan un sin número de beneficios a las plantaciones.  Dentro de ellos destacan, que guían a la operación en la implementación y continua aplicación de los requerimientos de mercado, convirtiendo el sisma de gestión operativo en la nueva forma de trabajo, vinculando a todos los niveles de la organización, desde la dirección empresarial hasta los operativos de la producción.

La implementación de cualquier norma de certificación en las operaciones agrícolas necesita de un diagnóstico de cumplimiento, mediante el cual se definen aquellos procesos que se deben adecuar a los requerimientos de la norma en evaluación.  Luego de esto se define un plan de acción de cierre de brechas, que requiere de un proceso de capacitación y comunicación con todos los niveles de la organización para garantizar que los requerimientos sean comprendidos y posteriormente implementados generando registros operativos de verificación documental. 

Hugo Molina Botrán, asesor agricola y agroindustria, palma de aceite
Certificación en banano.

Las evaluaciones contemplan tres aspectos en el alcance de verificación de cumplimiento, el documental en registros operativos, las inspecciones en sitio que demuestre la implementación y entrevistas con personal operativo y administrativo que valide la comprensión y competencias para la aplicación de los requerimientos de la norma.

Al momento de seleccionar una norma de certificación, es importante que se conozcan las tendencias del mercado y se mantengan acercamientos con los clientes para identificar qué esquemas de certificación solicitan los mercados para exportación, o incluso los requerimientos del consumidor final.

Además, es importante alinear la estrategia empresarial a esquemas de certificación que fortalezcan la operación en productividad, rentabilidad y mantenimiento de la reputación organizacional.

Al hablar de Guatemala, las normas que prevalecen en las plantaciones agrícolas generalmente promueven las buenas prácticas y fortalecen las operaciones para garantizar una producción inocua desde campo hasta los procesos post cosecha con buenas prácticas de manufactura. 

Por otro lado, también existen certificaciones con conceptos más amplios, como la producción sostenible que incorporan la administración responsable de los recursos naturales, que debe ser socialmente justa para garantizar la continuidad de las operaciones empresariales. 

La inversión en certificaciones se ha convertido en uno de los rubros más importantes de las operaciones agrícolas guatemaltecas, ya que logran evaluar en un mediano plazo, la retribución directa de los costos operativos de la operación.  

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Manejo de afluentes

Sistema de Información Geográfica

Los Sistemas de Información Geográfica, conocidos actualmente como SIG, son producto de la digitalización de mapas y de la generación de sistemas de coordenadas digitales, que sirven para ubicar puntos, líneas o polígonos.

Hugo Molina Botrán

En la palmicultura, el SIG es una herramienta que ha revolucionado la forma de administrar la información, pues la presenta de una manera dinámica y sencilla, facilitando así la toma de decisiones en el área de gerencia y jefaturas.

Parte de los datos que se pueden administrar gracias a un SIG, son: Áreas productivas, prácticas agrícolas (como registros de aplicaciones de agro insumos), rendimientos de cosecha, mano de obra en la operación por día, registros de costos de operaciones, indicadores de productividad, entre otros. 

Además, contar con estos sistemas de información favorece en la administración de tiempos, precisión de evaluación y seguimiento a las diferentes actividades productivas que se desarrollan dentro de la plantación.

En cultivos anuales, esta herramienta ha permitido implementar la agricultura de precisión, empleando la mecanización de los cultivos e incrementando la productividad y la rentabilidad, logrando una reducción de impactos por operación. 

Otros de los beneficios que tiene contar con un SIG en las empresas palmeras, es el intercambio de datos con mayor precisión, ya que se puede compartir información técnica de respaldo, alertas de incremento de plagas, enfermedades, ubicación y tendencia de movimiento.  Asimismo, estas herramientas pueden aportar o validar información generada por las autoridades gubernamentales rectoras de temas como agricultura, ambiente y forestal.  

En Guatemala, se ha promovido en el sector que todas las empresas implementen un SIG que les permita tener un enfoque de administración de territorio, y que represente tanto el área productiva como los recursos naturales dentro de la operación.

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El uso principal que se le ha dado al SIG en la palmicultura guatemalteca ha sido en el Manejo Integrado de Plagas y Enfermedades, ya que se pueden identificar las estaciones fitosanitarias de evaluación, con el objetivo de reducir el uso de pesticidas y promoviendo los controles de sanidad preventivos.  De igual forma se registran los puntos de toma de muestras de suelo para las evaluaciones de disponibilidad de nutrientes para la plantación. Al contar con los resultados de los análisis de laboratorio, se emplean en el diseño del programa nutricional para cada sitio de producción acorde a sus necesidades de incorporación de fertilizantes.

Otro de los usos prioritarios es la generación de mapas administrativos en donde se ubican los límites de las áreas administradas por la empresa y se toman de base para generar otros mapas con información temática, a modo de ubicar lotes de producción y áreas administrativas, además de recursos ambientales, como cauces de ríos, planialtimetría, zonas forestales o incluso en temas sociales para conocer la distribución de centros poblados en las cercanías de la operación palmera que, posteriormente, pueden convertirse en mano de obra. 

Actualmente en Guatemala, se ha invertido en licencias de programas informáticos para la administración del SIG y en equipos que capturan información de la plantación, con los que se facilita la evaluación de eficiencia de las actividades realizadas. El uso de drones para el monitoreo de las prácticas agrícolas es cada vez más frecuenta en las plantaciones de palma aceitera.

Hugo Molina Geografia

En la imagen se pueden apreciar los límites de propiedad, lotes de producción y el trazado de los surcos, calle principal para extracción de cosecha y área de reserva forestal.
Foto: Hugo Molina Botrán.